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En plena década del 80, cuando importar maquinaria industrial era extremadamente costoso, el fundador de la empresa Tulipán tomó una decisión que terminaría marcando el nacimiento de una de las marcas más conocidas del mercado local de preservativos: construir su propia máquina.

La compañía nació formalmente en 1989 con el objetivo de fabricar preservativos en el país. La idea surgió luego de que el fundador —proveniente de una familia industrial— viera en Alemania una máquina especializada para producirlos. El problema era el precio: la tecnología importada era prácticamente inaccesible para la escala de la industria local.

Según contó la actual CEO de la firma, Victoria Kopelowicz, aquel viaje fue el punto de partida de un largo proceso de desarrollo tecnológico propio. “Lo grabó en su cabeza, volvió y estuvo cuatro años con un equipo de metalúrgicos y químicos desarrollando la fórmula”, relató durante una entrevista en el programa “MMD”, que se emite por el streaming de Ahora Play.

Ese trabajo permitió construir una máquina adaptada a las posibilidades industriales del país y lanzar los primeros preservativos Tulipán producidos en Argentina. La innovación fue clave para abrir un mercado que hasta entonces dependía en gran medida de productos importados.

Con el paso de los años, sin embargo, el crecimiento del negocio enfrentó un límite estructural: el tamaño del mercado argentino. La escala local resultó insuficiente para sostener una gran variedad de productos y líneas industriales completas.

Aunque la empresa llegó a fabricar dos máquinas propias, hace unos 16 años tomó la decisión de complementar la producción con importaciones desde Asia. Parte de los preservativos comenzó a llegar desde Malasia y Tailandia, países con una fuerte industria en este rubro y altos estándares sanitarios.

Aun así, la compañía mantiene procesos finales en la Argentina, lo que le permite adaptar los productos al mercado local y garantizar controles de calidad.

Hoy, según explicó Kopelowicz, la industria global cambió significativamente y los preservativos se transformaron en un producto altamente estandarizado. “El preservativo ya se convirtió en un commodity”, señaló.

En ese contexto, un preservativo de Tulipán ofrece actualmente estándares de calidad equivalentes a los que se venden en Europa o Estados Unidos, consolidando una marca que nació de una apuesta industrial local y que logró sostenerse en un mercado cada vez más globalizado.