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El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rapallini, afirmó que la competitividad de la producción nacional se ve afectada por “distorsiones” fiscales y defendió el rol del empresariado local, al sostener que el principal problema no es el costo de producción sino la carga impositiva y las condiciones desiguales frente a productos importados.
“En La Salada hay los mismos precios que en China, no es el problema de la producción, el problema son las distorsiones”, señaló Rapallini en una entrevista con el programa “Cierre de Mercados”, el streaming de Ahora Play conducido por el periodista Carlos Burgueño.
El titular de la entidad fabril remarcó que el objetivo es “defender al empresario argentino que ha sobrevivido a todos los gobiernos y distorsiones”, y destacó la capacidad de adaptación del sector productivo frente a los cambios económicos del país.
“No debe haber empresario en el mundo que haya sufrido tantos cambios de reglas de juego en su país como en la Argentina. Y así todo siguen trabajando e invirtiendo. Hay que empezar a reivindicar al empresario que invierte apostando al país”, sostuvo.
En ese sentido, Rapallini consideró que los empresarios locales “trabajan y ponen el hombro para sacar al país adelante”, pese a un escenario marcado por modificaciones constantes en las políticas económicas y fiscales.
El dirigente industrial también puso el foco en el impacto de los impuestos locales sobre la competitividad global de la producción argentina, una cuestión que, según explicó, genera un creciente debate tanto a nivel nacional como internacional.
Al respecto, afirmó que “nadie exporta impuestos” y advirtió que, en muchos casos, los productos importados llegan al mercado con subsidios o sin cargas fiscales equivalentes, lo que coloca a los productores locales en una situación de desventaja.
Esta problemática, agregó, se observa con mayor claridad en sectores como el textil y en circuitos comerciales informales como el mercado de La Salada, donde los precios pueden equipararse a los de productos fabricados en China.
“El problema no es solo la eficiencia de la producción local, sino las distorsiones impositivas que terminan inclinando la cancha”, indicó.
Rapallini señaló además que el debate sobre la protección de las economías locales se está dando en distintos países y mencionó el caso de Estados Unidos, que ya respondió con aranceles a determinados productos importados y analiza reducir impuestos para su producción interna.
“Si no, es lo que decimos nosotros: la cancha inclinada”, graficó el dirigente industrial.