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El endeudamiento de los hogares argentinos se aceleró con fuerza en el último año y ya muestra cifras que preocupan. Según datos del Banco Central, la deuda promedio de las familias pasó de 187 mil pesos en febrero de 2025 a 484 mil pesos en enero de 2026, lo que representa un salto del 160%.

El dato contrasta con la evolución de los precios: en ese mismo período, la inflación avanzó cerca de un 30%. La brecha entre ambos indicadores refleja una creciente presión sobre la economía doméstica y marca un cambio en la dinámica financiera de los hogares.

El fenómeno comenzó a tomar impulso a mediados del año pasado, en un contexto de suba de tasas de interés y desregulación en algunos segmentos del crédito. Con ingresos que no logran recomponerse al ritmo de la inflación, muchas familias recurrieron al endeudamiento para cubrir gastos cotidianos.

“Las familias están endeudadas por montos chicos porque lo están necesitando para financiar la propia vida”, explicó la periodista económica Paula Macchi en el ciclo “Serrucho Económico”, emitido por la plataforma Ahora Play.

El crecimiento del crédito, lejos de responder a inversiones o consumo de bienes durables, está cada vez más vinculado a necesidades básicas. Esto implica, además, una mayor exposición a tasas más altas y dificultades crecientes para cumplir con los pagos.

En este escenario, el endeudamiento aparece como una herramienta de supervivencia más que como una opción financiera. La distancia entre la evolución de los ingresos, los precios y la deuda deja en evidencia una tensión que se profundiza en la economía cotidiana de millones de argentinos.