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“La inflación en Argentina es un hueso muy duro de roer”, afirmó el periodista económico Carlos Burgueño al analizar el dato de febrero difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, que marcó un 2,9% y repitió el registro de enero.
La inflación no baja desde hace nueve meses. El rubro que más aumentó durante febrero fue servicios del hogar, impulsado por los ajustes de tarifas aplicados ese mes. En segundo lugar se ubicó el capítulo alimentos, que continúa siendo uno de los principales motores de la suba del índice general.
En su editorial de "Cierre de Mercados", el streaming de Ahora Play, Burgueño señaló que el registro mensual de 2,9% es comparable con el que se observaba hacia el final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando Axel Kicillof se desempeñaba como ministro de Economía.
Según explicó el analista, incluso ese ritmo inflacionario resulta levemente superior al registrado durante el segundo año de la gestión de Mauricio Macri, aunque sin los ajustes de precios relativos y tarifas que impulsa Milei.
En ese contexto, Burgueño también remarcó que las comparaciones históricas se encuentran condicionadas por la intervención del organismo estadístico durante el kirchnerismo. “El haber truchado el INDEC fue un error político tremendo”, afirmó, y agregó que esa situación afecta hoy la credibilidad de los datos de aquel período. “No puede decir eso el kirchnerismo porque lo tenía truchado”, sostuvo.
El Gobierno mantiene como objetivo llevar la inflación mensual por debajo del 1%, aunque hasta el momento no logró quebrar el piso cercano al 3%. La persistencia del proceso inflacionario continúa siendo uno de los principales desafíos macroeconómicos para la economía argentina.