El economista Santiago Sigaut Gravina, fundador de la consultora Equilibra, advirtió que “el temor de perder el empleo empieza a permear y la sociedad está a la defensiva”, al analizar el panorama económico actual y el deterioro de las expectativas sociales frente a la evolución de los ingresos y el mercado laboral.

Durante una entrevista con el periodista Carlos Burgueño en el programa “Cierre de Mercados”, del streaming Ahora Play, el especialista sostuvo que “el segundo semestre es más complicado” y consideró que, si bien “técnicamente no hay estanflación en Argentina”, para gran parte de la población “sí” existe esa percepción debido al estancamiento de los ingresos y la pérdida de dinamismo económico. “La inflación vino acelerando, los salarios no alcanzan y después tenés el tridente de oro: agro, energía y minería”.

Sigaut Gravina remarcó que la economía argentina acumula tres trimestres consecutivos de caída en la inversión, un fenómeno que impacta de manera directa sobre el empleo asalariado formal privado. En ese marco, explicó que los ingresos reales no muestran señales claras de recuperación y que la incertidumbre laboral comienza a extenderse entre distintos sectores de la sociedad.

“El temor de perder el trabajo empieza a permear y la sociedad está a la defensiva”, insistió el economista, quien señaló además que las familias muestran cada vez menos paciencia frente a las promesas de mejora económica.

Según indicó, en contextos electorales suele existir una mayor tolerancia social respecto de los tiempos de recuperación, aunque advirtió que, tras varios años de dificultades, la población exige resultados concretos sobre el poder adquisitivo. “Si la mayoría de las familias no mejoraron su poder adquisitivo, no están mejor”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que los distintos gobiernos enfrentaron reclamos similares en torno a la situación económica. “Macri responsabilizaba a Cristina; Alberto a Macri; Milei a Alberto”, ejemplificó.

Pese al escenario actual, el economista consideró que existe cierta expectativa de mejora parcial hacia el segundo semestre del año, impulsada por una eventual desaceleración de la inflación y alguna recuperación de la actividad económica y de la obra pública, especialmente a partir de los nueve mil kilómetros adjudicados al sector privado.