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Irán presentó a Estados Unidos una lista de diez puntos con exigencias en el marco de recientes negociaciones bilaterales, en un contexto atravesado por la volatilidad del precio del crudo y la incertidumbre en torno a la seguridad energética mundial.

Entre los puntos centrales, Irán reclama el control del tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula una parte sustancial del comercio global de petróleo. La pretensión genera preocupación en Occidente, que considera imprescindible garantizar la libre navegación para evitar impactos sobre la economía internacional.

El planteo iraní también incluye garantías de no agresión por parte de Estados Unidos y sus aliados, así como el cese de ataques contra su territorio y contra las fuerzas y milicias afines en la región. A esto se suman el levantamiento total de sanciones económicas, la liberación de activos financieros congelados en el exterior y el reconocimiento del derecho de Teherán a desarrollar su programa nuclear con fines civiles bajo sus propias condiciones de verificación.

En paralelo, Irán exige el fin de operaciones militares en áreas donde tiene influencia, la exclusión de países considerados hostiles de cualquier esquema de seguridad regional y el compromiso de no intervención en sus asuntos internos. Estas condiciones, según coinciden analistas, elevan el nivel de complejidad de un eventual acuerdo y dificultan la posibilidad de una distensión sostenida.

En ese marco, continúan los enfrentamientos en zonas sensibles como Líbano, donde Israel ya dejó en claro que no incluirá ese frente en eventuales acuerdos temporales de paz. “El Líbano no entra en este combo de paz temporal”, señalaron voceros oficiales en los últimos días.

“Aunque el estrecho de Ormuz se reabra, si sigue en manos de Irán y no cambia el régimen político, no sé si vamos a volver a un barril de 60 dólares”, analizaron los periodistas Florencia Barragán y Mariano Espina durante el programa “Ahora Energía”, del streaming Ahora Play.

Pese a una reciente baja, el precio internacional del petróleo se mantiene en torno a los 95 dólares por barril, lejos de los valores previos, mientras persisten dudas sobre la evolución del conflicto y la estabilidad en Medio Oriente. En ese escenario, la situación del estrecho de Ormuz continúa siendo un factor determinante para el comportamiento del mercado global.