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El consumo per cápita de vino en la Argentina descendió a 15 litros anuales, el nivel más bajo registrado, en un contexto de crisis sostenida del sector y cambios estructurales en los hábitos de consumo que afectan a la industria vitivinícola nacional.

Así lo advirtió el productor vitivinícola y consultor de bodegas Luis Coita Civit, quien señaló que el mercado atraviesa “mínimos históricos”, al participar del streaming Serrucho Económico, del canal Ahora Play. Según explicó, en los últimos cinco años el mercado del vino acumuló una caída del 23%, impulsada por menores ventas y una transformación en las preferencias de los consumidores.

De acuerdo con datos del sector, hace apenas dos años el consumo superaba los 23 litros por persona, lo que evidencia una baja abrupta en un corto período. La retracción se vincula tanto con la pérdida de poder adquisitivo como con una menor presencia del vino en el consumo cotidiano, especialmente entre los más jóvenes.

Civit recordó que el declive es un proceso de largo plazo. “Desde los años 70, cuando se llegó a un récord cercano a los 90 litros per cápita, cada crisis fue marcando nuevos pisos que nunca se recuperaron”, explicó. En ese sentido, detalló que el consumo descendió de casi 90 litros a 50, luego a 40 y más tarde a 33 litros a comienzos de los años 2000, hasta estabilizarse en torno a los 24 litros durante las últimas dos décadas.

La actual caída, sostuvo, resulta particularmente difícil de revertir porque no responde únicamente a factores económicos o de precios, sino también a cambios culturales que se observan incluso en países con tradición vitivinícola centenaria.

En ese marco, el especialista también advirtió sobre el impacto que podría tener el acuerdo comercial con Estados Unidos en el sector. “Ellos tienen diez veces más bodegas que nosotros”, señaló, y alertó sobre los desafíos que enfrentará la producción local en un escenario de mayor competencia externa.

La combinación de menor consumo interno, presión competitiva y cambios de hábitos plantea un escenario complejo para la vitivinicultura argentina, que busca redefinir su estrategia para sostener la actividad y recuperar mercado.