El economista Pablo Goldín afirmó que la Argentina aún se encuentra “muy lejos de tener una economía líquida” y sostuvo que la clave del actual esquema cambiario pasa por medir “cuántos dólares compra la gente sin cepo”, en el marco del objetivo oficial de fortalecer las reservas y dinamizar el crédito.
En una entrevista con el programa “MMD”, el streaming de Ahora Play conducido por Maxi Montenegro, Goldín analizó la estrategia del Banco Central (BCRA), que proyecta adquirir alrededor de 10.000 millones de dólares a lo largo del año para apuntalar la liquidez del sistema.
“La clave es cuántos dólares compra la gente sin cepo. Si compra mil millones por mes, hay espacio para que no haya una presión cambiaria molesta y que el BCRA compre dólares”, señaló el economista, al referirse a la meta mensual que permitiría alcanzar el objetivo anual.
Según explicó, el plan oficial apunta a que el Banco Central compre aproximadamente 1.000 millones de dólares por mes, de modo de reforzar las reservas y, al mismo tiempo, incrementar la base monetaria en un contexto en el que —según describió— el nivel de liquidez es bajo en comparación con períodos anteriores.
Goldín recordó que en otros momentos el volumen monetario llegó a ubicarse entre 200 y 230 billones de pesos, mientras que actualmente ese nivel es “considerablemente menor”, lo que limita la expansión del crédito y la actividad.
En ese sentido, indicó que uno de los desafíos centrales será evitar que los dólares adquiridos sean absorbidos de manera inmediata por el sistema financiero, y lograr que se traduzcan en mayor disponibilidad de recursos para préstamos y financiamiento productivo.
De acuerdo con estimaciones mencionadas en el análisis, si el esquema de compras se concreta y los fondos permanecen en circulación o volcados al crédito, el volumen monetario podría alcanzar un nivel cercano a los 180 billones de pesos, con impacto en la actividad económica.
No obstante, el economista remarcó que el punto de partida es aún de restricción y que el proceso requerirá equilibrio para evitar tensiones cambiarias mientras se busca recomponer liquidez y sostener la estabilidad macroeconómica.