El periodista Maxi Montenegro analizó el dilema de reducir la inflación sin afectar la actividad económica y advirtió sobre los riesgos de priorizar una baja acelerada del índice de precios mediante políticas contractivas.
En su editorial del ciclo “MMD”, emitido por el streaming de Ahora Play, Montenegro afirmó que “el Banco Central acomoda el dólar donde quiere” y llamó a que “la única prioridad no sea bajar la inflación”, al tiempo que planteó la necesidad de sostener un “círculo no vicioso en la economía real”.
El especialista señaló que enfocar todos los esfuerzos en llevar la inflación a un dígito en el corto plazo puede derivar en efectos adversos sobre la actividad y el empleo. “Si vos querés ir a 0 por ciento de inflación rápidamente, tenés que tener una política monetaria muy contractiva”, explicó.
En ese sentido, advirtió que ese tipo de estrategias suelen implicar costos elevados para la economía real, con impacto en sectores que deben absorber subas de precios relativos —como tarifas de servicios públicos, combustibles o efectos de shocks externos— en un contexto de menor dinamismo.
Montenegro sostuvo que, si bien una desaceleración rápida de la inflación puede resultar viable en términos teóricos, “funciona en el laboratorio, pero no necesariamente en la práctica”, debido a las tensiones que genera sobre la estructura de precios y la demanda.
El análisis concluye que una política orientada exclusivamente a reducir la inflación, sin contemplar sus efectos sobre el nivel de actividad y el empleo, podría profundizar la recesión y agravar los desequilibrios en la economía.
El dilema de bajar la inflación sin afectar la economía: qué dice Maxi Montenegro
El periodista Maxi Montenegro analizó el dilema de reducir la inflación sin afectar la actividad económica y advirtió sobre los riesgos de priorizar una baja acelerada del índice de precios mediante políticas contractivas. En su editorial del ciclo “MMD”, emitido por el streaming de Ahora Play, Montenegro afirmó que “el Banco Central acomoda el dólar donde quiere” y llamó a que “la única prioridad no sea bajar la inflación”, al tiempo que planteó la necesidad de sostener un “círculo no vicioso en la economía real”. El especialista señaló que enfocar todos los esfuerzos en llevar la inflación a un dígito en el corto plazo puede derivar en efectos adversos sobre la actividad y el empleo. “Si vos querés ir a 0 por ciento de inflación rápidamente, tenés que tener una política monetaria muy contractiva”, explicó. En ese sentido, advirtió que ese tipo de estrategias suelen implicar costos elevados para la economía real, con impacto en sectores que deben absorber subas de precios relativos —como tarifas de servicios públicos, combustibles o efectos de shocks externos— en un contexto de menor dinamismo. Montenegro sostuvo que, si bien una desaceleración rápida de la inflación puede resultar viable en términos teóricos, “funciona en el laboratorio, pero no necesariamente en la práctica”, debido a las tensiones que genera sobre la estructura de precios y la demanda. El análisis concluye que una política orientada exclusivamente a reducir la inflación, sin contemplar sus efectos sobre el nivel de actividad y el empleo, podría profundizar la recesión y agravar los desequilibrios en la economía.