Daniel Artana, economista jefe de FIEL, afirmó que la productividad laboral en la Argentina “está estancada hace 20 años” y advirtió que la elevada informalidad en distintos sectores de la economía “te tira la productividad para abajo”.

“En todos los sectores de la economía, salvo algunas excepciones, tenés actividad informal y eso impacta negativamente en la productividad”, sostuvo Artana en una entrevista con el periodista Pablo Wende en Ahora Play.

El diagnóstico coincide con distintos análisis académicos que señalan que la economía argentina no logró mejoras sostenidas en productividad en las últimas dos décadas, a contramano de lo ocurrido en otros países de la región y del mundo. En ese marco, el economista Fernando Navajas viene advirtiendo sobre los efectos de factores estructurales como la informalidad, la baja inversión y las distorsiones regulatorias.

Según Artana, el actual contexto político y electoral podría generar incentivos para un cambio de tendencia. La expectativa de continuidad en las reglas de juego hacia los próximos años impulsa a parte del empresariado a evaluar inversiones orientadas a mejorar la eficiencia de los procesos productivos.

“Eso es invertir en mejorar la productividad laboral”, explicó el economista, aunque advirtió que el punto de partida es complejo por las debilidades estructurales del mercado local.

Pese al panorama general, existen excepciones dentro del entramado productivo. Empresas como Arcor, con fuerte inserción exportadora, y otras firmas —tanto grandes como pymes— logran niveles de productividad que les permiten competir en mercados internacionales.

Sin embargo, estas experiencias conviven con un amplio conjunto de compañías con menores niveles de eficiencia, lo que arrastra el promedio general. En este escenario, especialistas coinciden en que uno de los principales desafíos para la economía argentina es elevar la productividad mediante mayor formalización, inversión y mejoras en la organización del trabajo, en un contexto de creciente competencia global.