El ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionó con dureza al sector textil al afirmar que “nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo” y sostuvo que el esquema de protección vigente durante décadas terminó perjudicando a la mayoría de la población.
“El sector textil es un caso emblemático de una actividad que fue protegida durante muchísimos años. Siempre se argumenta que hay 50.000 familias que viven de esto, pero al mismo tiempo hay 47 millones de argentinos que terminaron pagando la ropa y el calzado hasta diez veces más caros que en el resto del mundo para sostener ese esquema. Eso perjudica especialmente a los que menos tienen”, señaló el funcionario.
En esa línea, Caputo afirmó que los principales beneficiarios del sistema no fueron los trabajadores. “Las 50.000 personas que trabajan en el sector no son millonarias. Quienes realmente se beneficiaron fueron los dueños, a quienes conozco desde hace muchos años, y a los que les fue muy bien gracias a que los argentinos subsidiamos ropa hasta diez veces más cara”, remarcó.
El ministro también sostuvo que una baja en los precios de la indumentaria permitiría dinamizar otros sectores de la economía. “Lo que no se paga de más en indumentaria queda disponible para gastar en otras cosas, y esos recursos se terminan destinando a otras industrias. No todos van a reaccionar igual: habrá que competir por diseño”, afirmó.
Las declaraciones se producen en un contexto de fuerte deterioro de la industria textil, con caída de la producción y el empleo, niveles récord de capacidad ociosa y un mayor peso de las importaciones, situación que volvió a encender el debate sobre el futuro del sector y su esquema de protección.